MIRADAS COMPLEMENTARIAS: Goya, Dalí y otras visiones
Exhibiéndose
El arte tiene la capacidad de hacernos mirar de nuevo lo que creíamos conocer. De revelar, con humor, crudeza o extrañeza, las estructuras invisibles que sostienen nuestras ideas, costumbres y miedos.
Los Caprichos de Francisco de Goya, y su posterior intervención por Salvador Dalí, son un testimonio de ese poder: una doble serie que, separada por casi dos siglos, permite observar cómo dos artistas geniales dialogan desde lenguajes distintos con las tensiones de su tiempo.
Banco Promerica y la Colección Ortiz Gurdián están exhibiendo en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE), las colecciones de grabados de Goya y Dalí en el marco de la celebración de los 30 años de Banco Promerica en El Salvador. Con esto no solo se busca compartir estas dos colecciones gráficas de enorme valor artístico e histórico, sino también construir un puente entre pasado y presente, entre lo universal y lo local, entre la obra consagrada y las nuevas voces.
Goya: el despertar crítico de una sociedad
Creada entre 1797 y 1799, la serie Los Caprichos es uno de los cuerpos de obra más incisivos de la historia del grabado. Goya empleó técnicas como el aguafuerte, la aguatinta y la punta seca para crear 80 estampas que satirizan con aguda ironía los vicios, supersticiones y abusos de la sociedad española bajo Carlos IV. Enfrentado a la censura y al temor de represalias de la Inquisición, el artista retiró la obra de circulación apenas dos semanas después de su publicación. No obstante, su potencia visual y su crítica mordaz han perdurado como un parteaguas en el tránsito hacia el arte moderno. Los Caprichos marcaron un alejamiento del neoclasicismo y abrieron el camino al Romanticismo, al simbolismo y, más tarde, a lo que André Malraux reconocería como una veta precursora del surrealismo.
Dalí: un homenaje onírico e irreverente
Casi dos siglos después, entre 1973 y 1977, Salvador Dalí emprendió una singular tarea: intervenir Los Caprichos originales de Goya y convertirlos en Les Caprices de Goya, una nueva serie de 80 grabados. Lo hizo partiendo de reproducciones heliográficas que luego reelaboró con técnicas modernas e integrando su personal universo simbólico: relojes blandos, calaveras, criaturas mutantes, elementos sexuales o absurdos.
Dalí no quiso borrar a Goya, sino dialogar con él. Conservó personajes y composiciones, firmó junto al maestro aragonés y reformuló muchos títulos. Su intervención no busca explicar, sino descolocar: toma la crítica social de Goya y la desplaza hacia lo inconsciente, lo irreal, lo delirante. Para Dalí, Goya era un surrealista adelantado, y sus Caprichos, un territorio fértil para explorar los miedos íntimos y las obsesiones humanas. Así, lo que en Goya era sátira política, en Dalí se vuelve desvarío psicológico.
Tres fases para una experiencia educativa
Un personaje como eje Inspirados en la narrativa visual del cómic y la caricatura —donde un personaje guía la historia—, los grabados han sido agrupados por afinidad temática y visual. Esta organización facilita la lectura de la exposición y permite al visitante seguir un recorrido más intuitivo y memorable.
Inversos pero complementarios Mientras Goya se basa en una mirada crítica y racional de su contexto social, Dalí responde desde un mundo onírico, introspectivo y desbordante. Ambos artistas, aunque opuestos en enfoque, se complementan al revelar —desde ángulos distintos— los absurdos, contradicciones y temores que atraviesan a la condición humana.
Un puente con lo local Para hacer de esta exposición una experiencia aún más cercana, se invitó a ocho artistas salvadoreños de distintas generaciones, trayectorias y lenguajes —desde las artes plásticas hasta el graffiti y el tatuaje— a reinterpretar libremente algunos grabados. Ellos son: Sonia Hernández (Soni Cajas), Juan Morales (Juan Moru), Eduardo Doñán (Pollo Loco), Juan Carlos Lazo Tablas, Rolando Monterrosa, Carlos Mazariego (Deffie), Gerardo Gómez y Nicole Ayala (Nico Ayala). Su participación no solo enriquece la muestra con nuevas voces, sino que permite generar vínculos más directos con públicos locales, amplificando el diálogo entre obra, espectador y contexto.
Una experiencia participativa
Como parte de esta apuesta educativa, el equipo del museo ha desarrollado una actividad lúdica: diez grabados originales creados por el área de Educación, inspirados en personajes y detalles de las obras de Goya y Dalí. Estos grabados funcionan como estaciones del recorrido, y cada uno puede ser sellado por los visitantes en una página que encontrarán al ingresar. De este modo, cada visitante puede construir su propio recuerdo de la exposición, mientras explora de forma activa la muestra.
Los artistas locales invitados son: Eduardo Doñan (pollo Loco), Carlos Joaquín Mazariegos Orellana (Deffie Mazariego), Juan Carlos lazo Tablas, Rolando Monterrosa, Gerardo Gómez, Juan Morales (Juan Moru), Nicole Ayala (Nico Ayala), Sonia Hernández (Hospital de calcetos).
Planchas de grabadoPlanchas de grabadoPlanchas de grabado
Una oportunidad única
Mostrar estas dos series juntas es una oportunidad excepcional: no solo permite apreciar la maestría técnica y simbólica de Goya, sino también cómo su obra sigue resonando, provocando y transformándose en otras manos, como las de Dalí o de los artistas contemporáneos que hoy la reinterpretan.
Esta exposición no pretende ofrecer una lectura cerrada ni definitiva. Por el contrario, propone un recorrido abierto, múltiple, donde la crítica social, el sueño, la ironía y la imaginación se cruzan para invitar a mirar —y recordar— de otra forma. Porque el arte, cuando interpela y se comparte, también puede ser un acto de memoria.
La exhibición estará disponible únicamente durante un mes, del 17 de febrero al 16 de marzo de 2026, en las salas 1 y 2 del Museo MARTE.
El Museo Marte está comprometido con la preservación y difusión del patrimonio artístico de El Salvador, y tu visita contribuye a este importante objetivo. Ven y déjate inspirar por la belleza del arte, sumérgete en su magia y descubre cómo el arte puede despertar tus emociones y ampliar tus horizontes.
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